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Los incidentes de la Semana Santa; desde la bambalinas hasta los olivos

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Durante la celebración de la Semana Santa es habitual que fallen cosas, se rompan candelabros, guardabrisas, alguna macolla choque con el dintel, pero la Semana Santa de 2018 será recordada por varios percances que se salen de los ordinario y que ya quedan en la memoria del cofrade.

Cronológicamente, el primero tuvo lugar el Lunes Santo. Con la hermandad de San Pablo regresando a su templo por la calle Venecia, la cofradía sufrió la peor de las noticias. La bambalina delantera del palio se descolgó y tuvo que ser retirada. El día que te vistes de gala, el día que todos esperaban para estrenar el flamante palio de Charo Bernardino y Javier Sánchez de los Reyes, habrá dos fotografías contrapuestas: la instantánea de la salida en la que los rayos del sol entraban por el nuevo techo de palio y la foto en la que la bambalina delantera desapareció por completo. Una imagen que sólo se ve en los montajes de los pasos. Más allá de eso, la hermandad de San Pablo supo recomponerse y demostrar que han conseguido dos pasos llenos de estilo y con un andar que no debe pasar desapercibido.

La bambalina del palio de San Pablo se desprendió en la calle Venecia

La bambalina del palio de San Pablo se desprendió en la calle Venecia.

El Miércoles Santo

Dos días después, el Miércoles Santo se alió con el infortunio. Primero en la Sed salía el crucificado de Nervión y, en la primera levantá, el Cristo se vino abajo por un fallo en el cajillo. Fue un susto que no llegó a mayores y que se solventó rápidamente. Algo parecido pasó en el Buen Fin. En la salida del crucificado, el sistema hidráulico no funcionó como debiera. Cuando la talla de Sebastián Rodríguez superaba la puerta del exconvento, el cajillo jugaba una mala pasada al intentar elevarlo, pero se solventó sin problemas, aunque eso hizo que la cofradía tardara en salir más de la cuenta.

El siguiente parón lo sufrió La Lanzada casi simultáneamente. La hermandad de San Martín tuvo que estar detenida al menos 15 minutos porque al paso de palio de la Virgen del Buen Fin se le rompió el llamador cuando iba por la calle Sierpes y, en la Avenida de la Constitución, se le rompió un candelabro al misterio. Todo continuó sin mayores percances perola el retraso en la jornada volvió a aparecer.

Poco después, la hermandad del Cristo de Burgos tuvo que sufrir el paso de una ambulancia por la calle Laraña, que no afectó al cortejo, mientras que Las Siete Palabras estuvo a punto de cambiar su itinerario debido a un escape de gas en la zona de San Vicente con Cardenal Cisneros. Durante varias horas, este tramo de la calle por donde debía discurrir la hermandad permaneció cortado para subsanar el problema, que finalmente se resolvió y no afectó a la cofradía, que llegó hasta la Puerta Real para volver a bajar por Alfonso XII hasta la Campana, donde tuvo que esperar a que terminara de pasar el Baratillo y luego el Cristo de Burgos.

Sin duda, la estampa más extraña se vivió en la calle Orfila en la salida de Los Panaderos. Sea porque el Olivo era demasiado grande o porque el capataz llamó a tierra cuando la madera había crujido más de lo debido, lo cierto es que Olivo acabó en el suelo de la capilla de San Andrés dejando una de las fotografías de la Semana Santa. El Lunes Santo en San Pablo y el Miércoles Santo en Orfila se escuchó la misma frase; «bueno así se ve – a la Virgen o al Señor- mejor».

El misterio de los Panaderos sin el olivo al salir de su capilla / PEPE ORTEGA

Madrugada

La ocurrido en la salida del Calvario fue un resquicio que perduró de la anterior Semana Santa.  El control policial era férreo. Sin embargo, cuando el Calvario se encontraba saliendo por la puerta del coro de la Magdalena, a las 3.34 horas, al parecer un ruido provocado por un menor que cerró un cubo de basura originó una estampida que duró entre 10 y 15 segundos, que fue eficazmente sofocada por la Policía. Los ecos de la avalancha, que no tuvo importancia a excepción de algún ataque de ansiedad como el de una nazarena del Calvario, llegaban al resto del Centro con prudencia para evitar más alertas, tanto por el Cecop como por los medios de comunicación.

El Sábado Santo

La hermandad del Sol vivió en la ida la caída de una parte de la crestería de su paso de palio tras una levantá. La cofradía quedó detenida durante unos minutos pero no hubo nada más que lamentar.

 

 

Así se cerró una Semana Santa que estuvo teñida por el infortunio en algunos casos. Sin embargo, aunque si distrajo la atención, todo ello forma parte de la normalidad de las cofradías. Unos entes que también tienen que acudir a la improvisación como se hacía toda la vida. No pasa absolutamente nada. La normalidad es la felicidad.

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Autor: Ignacio Cáceres
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